El atraco saldrá mal ya que según parece un infiltrado de la policía se había colado en el grupo.
La trama está salpicada de saltos temporales, con flashbacks muy bien introducidos, que van narrando con talento los diferentes avatares que suceden con cada carácter del film, definidos de manera admirable por un realizador debutante que sabe amalgamar desde una óptica personal sus eclécticas influencias cinematográficas, para construir una película fibrosa con un hálito nostálgico del cine negro americano de serie b.
Aunque le falta ilustración maestra en algunas escenas (en pocas), el conjunto derrocha gran lucidez en dibujar las situaciones, en las que en muchas (aunque virulentas) se presenta un palpable y grato sentido del humor. También es reseñable el buen gusto melómano de Tarantino (que aparece en el film como el señor Marrón), indagando en sonidos de los años 60 y 70, recuperando temas de gente como Stealers Wheel (en la inmoderada escena que le arrancan la oreja al policía), Harry Nilsson o la luego popular "Hooked on a feeling" de Blue Swede, grupo sueco que hacía una versión de B.J. Thomas.

